—¡Qué bala esquivada tía! Ni tú te lo crees.

Bang!
Agradezco cada paso que doy,
resuena en mi corazón y lo ensancha.
Puede que no se note,
sólo los que tienen las gafas limpias lo ven.
Disfruto con las cosas bonitas.
Tu beso de amigo en mi frente
la vida despacito
el verde sobre el azul
el blanco sobre el azul.
La profesión va por dentro,
las chanclas siempre por fuera.
Suelta las manos que vienen curvas,
y a seguir disfrutando.
Me suelto,
te suelto.